La próxima misión Artemis 2 de la NASA enviará astronautas a una órbita lunar de 10 días, exponiéndolos a los peligros de la radiación del espacio profundo. Si bien la nave espacial Orion ofrece cierta protección, la tripulación dependerá de un monitoreo activo y de una estrategia planificada previamente de “refugiarse en el lugar” para mitigar los riesgos de tormentas solares y otros eventos climáticos espaciales.

La amenaza de la radiación en el espacio profundo

Una vez más allá del campo magnético protector de la Tierra, los astronautas enfrentan un mayor riesgo debido a las partículas de alta energía. Estos incluyen los rayos cósmicos galácticos (GCR), contra los cuales es difícil protegerse debido a sus energías extremas, y los eventos de partículas solares (SPE), es decir, ráfagas repentinas de radiación del Sol. Las SPE representan la amenaza más inmediata, ya que pueden liberar altas dosis de radiación en un período corto. La tripulación de Artemis 2, formada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, estará equipada con detectores de radiación y dosímetros para rastrear los niveles de exposición.

Protocolo de protección y refugio de Orión

La nave espacial Orion está diseñada teniendo en cuenta la protección contra la radiación. Su estructura compacta y densa proporciona una protección inherente, como lo demuestran los datos de la misión no tripulada Artemis 1 en 2022. Sin embargo, durante SPE graves, la tripulación activará un protocolo de “refugio en el lugar”. Esto implica mover suministros desde los compartimentos de almacenamiento centrales para crear un escudo localizado de alta densidad, reduciendo la exposición en áreas críticas de la cápsula.

“Aprendimos que el refugio contra tormentas radiológicas de Orion funciona como se esperaba y en diferentes lugares del vehículo”, dijo Stuart George, líder de instrumentación radiológica de la NASA.

La tripulación también tiene acceso a protecciones adicionales en áreas menos utilizadas, como áreas de almacenamiento y cerca del baño, que ofrecen una protección más densa. Esta estrategia se basa en umbrales de tasa de dosis predefinidos: si se exceden, el refugio se construye para minimizar la exposición.

Monitoreo avanzado de radiación

Artemis 2 desplegará varios sistemas de monitoreo de radiación. Los sensores híbridos de evaluación electrónica de radiación (HERA), ubicados estratégicamente en todo Orion, proporcionarán datos en tiempo real. Las insignias del Dosímetro Activo de la tripulación que usan los astronautas también rastrearán la exposición individual. La NASA se está asociando con la Agencia Espacial Alemana (DLR) para utilizar un sensor M-42 EXT actualizado, que ofrece seis veces la resolución del modelo anterior. Esto permitirá un análisis más preciso de los diferentes tipos de energía dentro del entorno de radiación.

Lecciones de Artemisa 1

La misión Artemis 1 proporcionó datos cruciales sobre las capacidades de protección de Orion. Los instrumentos a bordo de la nave espacial, incluidos maniquíes y fantasmas corporales, revelaron que las dosis recibidas en los órganos internos pueden ser más bajas que las que reciben la piel durante los fenómenos meteorológicos espaciales. Esta información ayudará a perfeccionar las estrategias de protección de la tripulación para Artemis 2.

Comprender estas dinámicas es fundamental porque la exposición prolongada a la radiación puede aumentar el riesgo de cáncer y causar problemas de salud agudos. El énfasis del programa Artemis en protección y monitoreo es una respuesta directa a esta amenaza, garantizando la seguridad de los astronautas durante futuras misiones lunares.

La misión Artemis 2 representa un paso significativo hacia la exploración lunar sostenida, pero también pone de relieve los desafíos de operar en el duro entorno del espacio profundo. El éxito de la misión depende de la mitigación proactiva de la radiación, el monitoreo avanzado y un protocolo de respuesta a emergencias bien definido.