Los astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) experimentan un fenómeno como ningún otro en la Tierra: 15 a 16 amaneceres y atardeceres cada 90 minutos. Esto no se debe a los rápidos cambios en las zonas horarias, sino a que la estación orbita el planeta a aproximadamente 17.500 millas por hora, moviéndose constantemente entre la luz del sol y la sombra. Una imagen reciente capturada en enero de 2026 muestra una impresionante puesta de sol sobre el Océano Pacífico, con nubes recortadas contra la luz dorada.

La ciencia detrás de la vista

La ISS orbita la Tierra a una altitud de aproximadamente 250 millas (400 kilómetros). Desde este punto de vista, el sol no se pone detrás del horizonte en el sentido tradicional. En cambio, la propia estación vuela hacia la sombra de la Tierra, creando una transición rápida y dramática. Este rápido cambio permite a los astronautas presenciar el espectro completo de interacción de la luz con la atmósfera de la Tierra.

La curvatura del planeta juega un papel fundamental: la luz del sol se curva y se filtra a través de la atmósfera, dispersando los azules y enfatizando los rojos y naranjas. Esto crea un gradiente muy fino, de miles de kilómetros de largo, a lo largo de la curva de la Tierra. Este efecto es más pronunciado que el que experimentan los espectadores en tierra, ya que los astronautas miran la puesta de sol desde un ángulo diferente.

La ISS: un laboratorio global

La Estación Espacial Internacional es un proyecto de colaboración entre la NASA y socios internacionales, incluidos Roscosmos (Rusia), ESA (Europa), JAXA (Japón) y CSA (Canadá). Sirve como un laboratorio permanente con tripulación para vuelos espaciales de larga duración e investigaciones científicas que son difíciles o imposibles de realizar en la Tierra.

El entorno de la ISS permite a los científicos estudiar fenómenos como la refracción de la luz y la dispersión atmosférica a escala planetaria. Además, el constante recordatorio visual de la Tierra como un sistema único e interconectado impacta la perspectiva de los astronautas, reforzando el concepto de nuestro planeta como una entidad unificada.

Por qué esto es importante

El punto de vista único desde la ISS ofrece más que una simple vista impresionante. Proporciona observación en tiempo real de los procesos atmosféricos, lo que refuerza la importancia de comprender cómo interactúa la luz con la materia a escala global. La perspectiva refuerza la idea de que la Tierra es un gran sistema interconectado, no una serie de regiones aisladas. Esta visión es fundamental tanto para la investigación científica como para cultivar un sentido más amplio de conciencia planetaria.

Esta perspectiva sobre la fragilidad y la interconexión de la Tierra es especialmente importante a medida que el cambio climático y la exploración espacial están cada vez más entrelazados.