Un nuevo nanomaterial inyectable, denominado IKVAV-PA, se ha mostrado prometedor a la hora de proteger el tejido cerebral del daño provocado por un derrame cerebral, según una investigación realizada en la Universidad Northwestern. El tratamiento, probado con éxito en ratones, tiene como objetivo mitigar los efectos secundarios dañinos de restaurar el flujo sanguíneo al cerebro después de un derrame cerebral, un proceso que, paradójicamente, puede empeorar la lesión.
El problema con el tratamiento del accidente cerebrovascular
El accidente cerebrovascular es el resultado del bloqueo del flujo sanguíneo al cerebro. Si bien restaurar rápidamente ese flujo sanguíneo es fundamental, la entrada repentina de oxígeno y sangre también desata moléculas inflamatorias dañinas en el cerebro. Este fenómeno, conocido como lesión por reperfusión, puede provocar discapacidad a largo plazo o incluso la muerte en millones de pacientes en todo el mundo. Actualmente, existen métodos limitados para contrarrestar eficazmente este daño secundario.
Cómo funciona IKVAV-PA
El núcleo del tratamiento reside en los péptidos terapéuticos supramoleculares (STP), que los investigadores denominaron “moléculas danzantes” por su estructura dinámica. Esta flexibilidad les permite interactuar más eficazmente con las células. El material se administra mediante inyección en el torrente sanguíneo, lo que le permite cruzar la barrera hematoencefálica, un obstáculo importante para muchas terapias cerebrales.
El nanomaterial inyectado hace dos cosas: ayuda a las células nerviosas a repararse a sí mismas y suprime activamente la inflamación. Según el científico de materiales Samuel Stupp, la terapia “lleva consigo cierta actividad antiinflamatoria para contrarrestar estos efectos y al mismo tiempo ayudar a reparar las redes neuronales”.
Hallazgos clave de estudios con ratones
Los ratones tratados con IKVAV-PA después de la recuperación del accidente cerebrovascular mostraron:
- Reducción del daño al tejido cerebral en comparación con ratones no tratados
- Menores niveles de inflamación
- Menos signos de respuestas inmunes dañinas
El método de administración sistémica demostró ser eficaz, minimizando los efectos secundarios y garantizando que la terapia llegara a las zonas afectadas por el accidente cerebrovascular. Los investigadores señalaron que este enfoque también puede ser aplicable a lesiones cerebrales traumáticas y enfermedades neurodegenerativas como la ELA.
Implicaciones futuras
Si bien es prometedor, IKVAV-PA aún se encuentra en las primeras etapas de desarrollo. Se necesitan ensayos en humanos para confirmar su seguridad y eficacia a largo plazo. Si tiene éxito, el tratamiento podría convertirse en una medida secundaria junto con la recuperación del accidente cerebrovascular, lo que podría reducir las tasas de discapacidad y mejorar los resultados de las decenas de millones de afectados cada año. El neurocientífico Ayush Batra enfatiza que esta terapia podría tener un “poderoso impacto a largo plazo” al reducir la carga personal y financiera del accidente cerebrovascular.
La conclusión clave es que es posible reducir la discapacidad después de un accidente cerebrovascular con terapias dirigidas, que podrían mejorar significativamente la calidad de vida y reducir los costos de atención médica.
