Un fragmento de hueso de Siberia recientemente analizado confirma que los neandertales que ocuparon la misma cueva durante un lapso de 10.000 años estaban emparentados lejanamente, lo que ofrece una nueva visión de sus pequeñas y aisladas poblaciones antes de la extinción. El descubrimiento, detallado en la revista PNAS, proporciona el cuarto genoma neandertal completo hasta la fecha y subraya cuán fragmentados y vulnerables eran estos homínidos a finales del Pleistoceno.

La Cueva y sus Habitantes

El fragmento de hueso fue desenterrado en la cueva Denisova en las montañas de Altai, un sitio frecuentado tanto por neandertales como por denisovanos durante casi 300.000 años. Los investigadores compararon el genoma de un hombre de Neandertal de 110.000 años (designado D17) con el de una mujer (D5) de hace 120.000 años, también encontrada en la cueva. El análisis reveló un parentesco, aunque no un linaje directo; Ambos individuos compartían un ancestro común, lo que sugiere una presencia neandertal a largo plazo en la región.

Este hallazgo es crucial porque demuestra que los neandertales no simplemente pasaron por la región de Altai, sino que mantuvieron una presencia allí durante períodos prolongados. Sin embargo, la cueva probablemente formaba parte de un territorio más amplio, no ocupado continuamente por un grupo. Como explica el profesor de genética de Yale, Diyendo Massilani, “la cueva Denisova probablemente era parte de un paisaje más amplio utilizado repetidamente por las poblaciones de neandertales, no un asentamiento único e ininterrumpido”.

Tamaño y aislamiento de la población

El estudio también destaca el severo aislamiento de estos neandertales. Los marcadores genéticos indican poblaciones de 50 individuos o menos, con altos niveles de endogamia. Los investigadores encontraron grandes extensiones de ADN idéntico, lo que sugiere que los padres estaban estrechamente relacionados, potencialmente tan cercanos como primos hermanos. Esta endogamia es un factor clave para comprender por qué los neandertales finalmente desaparecieron hace unos 40.000 años, aunque la nueva investigación muestra que sobrevivieron en estas condiciones extremas durante un tiempo significativo.

Estudios anteriores han confirmado patrones similares: una comunidad de neandertales de Altai contaba con alrededor de 20, mientras que otra permaneció aislada durante 50.000 años. Los últimos resultados se suman a la creciente evidencia de que las poblaciones pequeñas y la endogamia fueron los principales impulsores de la extinción de los neandertales.

División Este-Oeste en la genética neandertal

El análisis también revela una divergencia genética entre los neandertales de Altai y los de Europa. D17 estaba más estrechamente relacionado con D5 que con cualquier neandertal europeo, lo que sugiere una rápida diferenciación genética dentro de Eurasia. Esta rápida separación probablemente se deba a la deriva genética en grupos pequeños y aislados: los cambios genéticos aleatorios se vuelven dominantes con el tiempo.

Como señala Massiliani, “Aunque los individuos estuvieron separados por sólo 50.000 años, alcanzaron niveles de diferencia comparables a las poblaciones humanas modernas que divergieron hace 300.000 años”. Esto indica que las poblaciones de neandertales se volvieron genéticamente distintas mucho más rápido de lo que se pensaba anteriormente.

Implicaciones para la extinción

El alto grado de separación genética puede haber obstaculizado la capacidad de los neandertales para adaptarse a entornos cambiantes. Si bien las causas exactas de su extinción siguen siendo complejas, los nuevos hallazgos refuerzan la idea de que la diversidad genética limitada jugó un papel fundamental.

El genetista de poblaciones Léo Planche, que no participó en el estudio, enfatiza el valor de tener más genomas de neandertales: “Empezamos a tener datos suficientes para hacer afirmaciones informadas sobre su estructura poblacional”. El estudio proporciona información detallada sobre cómo se estructuraron las poblaciones de neandertales y con qué rapidez divergieron.

En última instancia, el estudio subraya que los neandertales no eran un grupo monolítico sino un mosaico de poblaciones pequeñas y aisladas moldeadas por complejos procesos demográficos. Su extinción probablemente fue el resultado de la misma dinámica: falta de diversidad genética, combinada con presiones ambientales.