El paleontólogo Thomas R. Holtz Jr. de la Universidad de Maryland ha presentado una nueva investigación que sugiere que el estilo de crianza de los dinosaurios (o la falta de él) dio forma fundamental al mundo mesozoico. El estudio cuestiona las suposiciones comunes sobre el comportamiento de los dinosaurios y plantea preguntas sobre cómo medimos la diversidad ecológica.

La diferencia clave: inversión de los padres

Durante décadas, los científicos han comparado ampliamente a los dinosaurios con los mamíferos como animales terrestres dominantes, pero esta comparación pasa por alto una distinción fundamental: cómo estas criaturas criaron a sus crías. Los mamíferos, incluidos los humanos, invierten mucho en cuidados parentales prolongados. Los cachorros de tigre dependen de sus madres durante años, y los elefantes siguen dependiendo de sus rebaños hasta bien entrada la adolescencia. Estos cuidados intensivos garantizan que la descendencia ocupe el mismo nicho ecológico que sus padres, consuma alimentos similares y enfrente amenazas similares.

Los dinosaurios, sin embargo, actuaban de manera diferente. Si bien brindaron algunos cuidados iniciales, los dinosaurios juveniles rápidamente se volvieron independientes, formaron grupos y se las arreglaron solos en meses o un año. Este enfoque de “niño con llave”, como lo expresa el Dr. Holtz, tiene consecuencias significativas. La evidencia fósil apoya esta teoría; Los restos de dinosaurios juveniles a menudo se encuentran en grupos sin esqueletos adultos cerca.

Especies funcionales: una nueva forma de medir la diversidad

Esta independencia temprana crea lo que el Dr. Holtz denomina “especies funcionales” : los dinosaurios jóvenes ocupaban roles ecológicos distintos de los de sus padres. Un Brachiosaurus juvenil del tamaño de una oveja no podía alcanzar la misma vegetación que un adulto y se enfrentaba a diferentes depredadores. A medida que crecía, su nicho ecológico cambiaba continuamente, lo que significa que incluso dentro de la misma especie biológica, los dinosaurios actuaban como actores funcionales diferentes en el ecosistema.

Este concepto desafía las opiniones tradicionales sobre la diversidad ecológica. Si contamos estas variaciones en las etapas de la vida como especies separadas, el Dr. Holtz sostiene que los ecosistemas de los dinosaurios eran en realidad más diversos que los de los mamíferos modernos, un hallazgo contradictorio dado que los mamíferos a menudo se consideran más especiosos en la actualidad.

Condiciones mesozoicas y metabolismo

El estudio plantea la cuestión de cómo el mundo mesozoico apoyó esta diversidad funcional. Dos factores pueden haber influido: una mayor productividad de las plantas debido a temperaturas más cálidas y mayores niveles de dióxido de carbono, y tasas metabólicas potencialmente más bajas en los dinosaurios en comparación con los mamíferos de tamaño similar. Una cadena alimentaria más productiva y una fisiología menos exigente podrían haber sustentado a un mayor número de especies funcionales.

“Nuestro mundo podría en realidad carecer de productividad vegetal en comparación con el de los dinosaurios”, dijo el Dr. Holtz. “Una base más rica de la cadena alimentaria podría haber sustentado una mayor diversidad funcional”.

Repensar los ecosistemas de dinosaurios

La investigación del Dr. Holtz subraya la importancia de considerar las etapas de la vida al reconstruir ecosistemas antiguos. Los dinosaurios no eran simplemente mamíferos con escamas y plumas; sus estrategias reproductivas y de crianza únicas moldearon fundamentalmente su mundo. Los estudios futuros continuarán explorando estos patrones en diferentes especies de dinosaurios para perfeccionar nuestra comprensión de cómo funcionaron y evolucionaron los ecosistemas mesozoicos. El artículo completo aparece en la Revista Italiana de Geociencias.