Los “químicos permanentes” persistentes se están acumulando en los alimentos para mascotas, particularmente en las variedades a base de pescado, en niveles que exceden los umbrales de salud humana en algunos casos. Una nueva investigación de Japón destaca un problema crítico pero pasado por alto: la contaminación generalizada de las dietas de las mascotas con sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS). Estos químicos sintéticos, conocidos por su persistencia ambiental, representan un riesgo potencial para la salud tanto de los animales como, por extensión, de los humanos.

El problema de los “Forever Chemicals”

Las PFAS no se producen de forma natural. Son compuestos artificiales que se utilizan en innumerables productos industriales y de consumo, desde utensilios de cocina antiadherentes hasta espuma contra incendios. Su característica definitoria es su extrema durabilidad, lo que significa que no se descomponen en el medio ambiente ni se acumulan con el tiempo. Esta persistencia es la razón por la que se les llama “químicos eternos”. La exposición en humanos se ha relacionado con daño hepático, cáncer y otros problemas de salud. Si bien los efectos directos en las mascotas aún están bajo investigación, los estudios preliminares sugieren riesgos similares, incluidos impactos en el hígado, la tiroides, los riñones y el sistema respiratorio.

Hallazgos del estudio: los alimentos a base de pescado tienen mayor riesgo

Investigadores de la Universidad de Ehime en Japón analizaron 100 muestras de alimentos para mascotas (48 alimentos para perros y 52 alimentos para gatos) vendidos entre 2018 y 2020. Los resultados fueron preocupantes: varios productos contenían niveles de PFAS que excedían los límites de ingesta diaria establecidos por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) para humanos. Las concentraciones más altas se encontraron en alimentos para gatos a base de pescado de Asia, EE. UU. y Europa, y un alimento húmedo elaborado en Tailandia registró niveles particularmente altos. La comida para perros mostró niveles elevados de PFAS en las variedades a base de cereales, probablemente debido a la escorrentía agrícola y los subproductos del pescado. Los productos a base de carne generalmente contenían las concentraciones más bajas.

¿Por qué pescar? La cadena alimentaria acuática

La mayor contaminación en los alimentos a base de pescado no es accidental. Los océanos actúan como sumidero de muchos contaminantes sintéticos, lo que permite que los PFAS se concentren en las redes alimentarias acuáticas. Esto significa que los peces depredadores, comúnmente utilizados en alimentos para mascotas, acumulan niveles más altos de estos químicos con el tiempo. El estudio sugiere que las diferencias regionales en las concentraciones de PFAS reflejan diferentes prácticas industriales y fuentes de materias primas. Sin embargo, la contaminación es un problema global.

¿Qué significa esto para los dueños de mascotas?

Si bien el estudio no indica una crisis de salud inmediata, sí subraya una brecha de conocimiento crucial. Los dueños de mascotas preocupados por la exposición a las PFAS deberían considerar diversificar las fuentes de proteínas de sus animales. Elegir dietas a base de carne en lugar de dietas a base de pescado puede reducir la ingesta. Sin embargo, el problema más importante es sistémico: los PFAS están omnipresentes en el medio ambiente, lo que significa que la exposición proviene de múltiples fuentes, no solo de los alimentos para mascotas.

Un problema ambiental más amplio

La presencia de PFAS en los alimentos para mascotas no tiene que ver sólo con la salud animal. Los animales de compañía actúan como centinelas de la contaminación ambiental, lo que refleja la carga de contaminación más amplia que afecta tanto a los ecosistemas como a los humanos. Se necesita un monitoreo más armonizado a nivel mundial para comprender completamente el alcance del problema y desarrollar estrategias de mitigación efectivas. El estudio refuerza la urgencia de reducir la producción de PFAS y encontrar alternativas sostenibles a estos químicos persistentes y dañinos.