Se espera el regreso de El Niño este verano: se pronostican impactos climáticos globales

El patrón climático cíclico conocido como El Niño está a punto de resurgir este verano, lo que podría desencadenar una cascada de fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo. Si bien la intensidad exacta sigue siendo incierta, los expertos predicen cambios en las precipitaciones, aumento de la actividad de las tormentas y condiciones de sequía en varias regiones.

¿Qué es El Niño?

El Niño es una fluctuación natural en las temperaturas del océano que ocurre en el Océano Pacífico tropical central y oriental. Normalmente, los vientos alisios constantes empujan las aguas superficiales cálidas hacia Asia y Australia. Sin embargo, cuando estos vientos se debilitan o se invierten, el agua cálida se desplaza hacia el este, hacia Sudamérica, alterando los patrones climáticos globales. Estos cambios ocurren aproximadamente cada tres a siete años y duran hasta un año.

¿Por qué es importante esto?

El regreso de El Niño es significativo porque amplifica las tendencias climáticas existentes. El último gran episodio de El Niño en 2022-2023 contribuyó a temperaturas globales récord cuando el océano liberó calor almacenado a la atmósfera. Este efecto de calentamiento intensifica la actual crisis del cambio climático, acelerando potencialmente las condiciones climáticas extremas.

Impactos globales esperados

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) estima que hay entre un 50% y un 60% de posibilidades de que se forme El Niño a finales del verano. Los impactos exactos variarán según la región, pero algunos efectos potenciales incluyen:

  • Sur de Estados Unidos: Aumento de precipitaciones y potencial de tormentas severas durante el invierno.
  • Norte de Estados Unidos: Condiciones invernales más secas que el promedio.
  • Global: Rendimientos agrícolas alterados, mayor riesgo de incendios forestales en algunas áreas y mayor presión sobre los recursos hídricos.

Desafíos de previsión

Predecir la fuerza exacta y los efectos regionales de El Niño sigue siendo un desafío. La NOAA reconoce que los pronósticos hechos con meses de anticipación tienen menor precisión. Michelle L’Heureux, directora del Centro de Predicción Climática de la NOAA, enfatiza que los detalles se volverán más claros con el tiempo. La imprevisibilidad añade urgencia a los esfuerzos de preparación global.

El regreso de El Niño subraya la interconexión de los sistemas climáticos de la Tierra y la necesidad de medidas de adaptación proactivas frente a la creciente volatilidad climática.

El regreso de El Niño sirve como un crudo recordatorio de la inestabilidad climática del planeta y la importancia de mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar una mayor intensificación de estos patrones cíclicos.