Las células cancerosas pueden evadir activamente la destrucción de las células inmunitarias mediante un movimiento rápido, según una nueva investigación presentada en la reunión Cell Bio. Investigadores de South Dakota Mines observaron que las células cancerosas se alejaban de los macrófagos (células inmunes que engullen y destruyen las amenazas), lo que les permite sobrevivir a ataques que de otro modo las eliminarían.

Cómo las células cancerosas burlan la inmunidad

El estudio, dirigido por el microscopista Brandon Scott, se centró en el linfoma de células B y las células leucémicas. El equipo utilizó medicamentos para marcar las células cancerosas con una señal de “cómeme”, lo que provocó que los macrófagos se dirigieran a ellas. Sin embargo, las células cancerosas altamente móviles exhibieron maniobras evasivas. En lugar de quedar completamente engullidos, los macrófagos solo mordisquearon los bordes, dando tiempo a la célula cancerosa para escapar.

“Estamos sugiriendo que la motilidad juega un papel en esencialmente salvar la célula”, dice Scott.

Los videos de microscopía revelaron que mientras los macrófagos luchaban por consumir las células, las células cancerosas eliminaban las señales de “cómeme” al desprenderse de sus capas externas. Esto los hizo invisibles para el sistema inmunológico, lo que les permitió persistir y potencialmente propagarse. El efecto fue tan pronunciado que cuando se incapacitó la motilidad con medicamentos, las células cancerosas se destruyeron fácilmente.

Implicaciones de los hallazgos

Este descubrimiento destaca un nuevo mecanismo mediante el cual las células cancerosas sobreviven a los ataques inmunológicos. Los hallazgos sugieren que la motilidad no es sólo un subproducto de la progresión del cáncer sino una estrategia de defensa activa. Esto podría informar nuevos enfoques terapéuticos centrados en reducir el movimiento de las células cancerosas para mejorar la eficacia de las inmunoterapias.

La capacidad de las células cancerosas para manipular su entorno, incluso a nivel microscópico, demuestra la adaptabilidad de estas enfermedades. Se necesita más investigación para comprender qué tan común es esta táctica de evasión en los diferentes tipos de cáncer y si se puede aprovechar de manera consistente para el tratamiento.