Nuevas simulaciones cosmológicas realizadas por astrónomos de la Universidad de Maynooth demuestran que los pequeños agujeros negros “semilla de luz” en el universo primitivo podrían haber crecido excepcionalmente rápido, lo que podría explicar cómo se formaron los agujeros negros supermasivos tan poco después del Big Bang. Esta investigación aborda un antiguo enigma de la astronomía: cómo los agujeros negros evolucionaron hasta alcanzar tamaños inmensos en un período relativamente corto.
El frenesí de los primeros agujeros negros
Las simulaciones representan un universo temprano caótico, donde las condiciones densas y turbulentas permitieron que los agujeros negros más pequeños consumieran rápidamente la materia circundante. Según el doctorado. El candidato Daxal Mehta, estos entornos desencadenaron lo que los investigadores llaman “superacreción de Eddington”: una tasa acelerada de consumo en la que los agujeros negros ingieren material más rápido de lo teóricamente posible.
Las simulaciones revelaron que la primera generación de agujeros negros, nacida apenas unos cientos de millones de años después del Big Bang, podría crecer hasta alcanzar un tamaño decenas de miles de veces mayor que el de nuestro Sol.
Este rápido crecimiento resuelve una pregunta clave planteada por las observaciones del Telescopio Espacial James Webb: ¿cómo es que los primeros agujeros negros alcanzaron tamaños tan masivos con tanta rapidez?
Semillas ligeras frente a semillas pesadas
Los agujeros negros se clasifican en dos tipos: “semillas pesadas” y “semillas ligeras”. Las semillas pesadas ya son masivas al nacer y pueden alcanzar cientos de miles de veces la masa del Sol. Las semillas ligeras, por otro lado, comienzan siendo mucho más pequeñas (de diez a unos pocos cientos de masas solares) y deben crecer hasta volverse supermasivas.
Durante años, los astrónomos creyeron que las semillas pesadas eran esenciales para explicar la presencia de agujeros negros supermasivos en los centros de las galaxias. Sin embargo, la investigación de la Universidad de Maynooth sugiere que los agujeros negros de masa estelar de “variedad de jardín” pueden crecer a ritmos extremos en el universo temprano, dadas las condiciones adecuadas.
Implicaciones para futuras investigaciones
Los hallazgos remodelan nuestra comprensión de los orígenes de los agujeros negros y resaltan la importancia de las simulaciones de alta resolución en cosmología. El universo primitivo parece mucho más caótico de lo que se pensaba anteriormente, con una población de agujeros negros masivos mayor de lo previsto.
Esta investigación también tiene implicaciones para la próxima misión de Antena Espacial con Interferómetro Láser (LISA) de la ESA/NASA, cuyo lanzamiento está previsto para 2035. LISA puede detectar ondas gravitacionales procedentes de las fusiones de estos primeros agujeros negros de rápido crecimiento, lo que proporcionará más pruebas para los hallazgos de las simulaciones.
El estudio fue publicado en Nature Astronomy el 21 de enero de 2026. Los resultados confirman que el universo primitivo fue un período turbulento de rápido crecimiento de agujeros negros, donde incluso las semillas pequeñas podían convertirse en gigantes galácticos.
























