Los fósiles descubiertos en Marruecos, que datan de aproximadamente 773.000 años, proporcionan nueva evidencia crucial sobre el linaje que condujo a los humanos modernos, los neandertales y los denisovanos. Los hallazgos sugieren que un ancestro cercano de estos grupos vivió en el norte de África antes de que ocurriera la división evolutiva, un período previamente envuelto en un misterio. Este descubrimiento no necesariamente señala el último ancestro común, pero nos acerca mucho más a comprender cuándo y dónde tuvo lugar esta divergencia.
Llenando un vacío crítico en la historia humana
Durante décadas, los científicos han estimado que el último ancestro común vivió hace entre 765.000 y 550.000 años. Sin embargo, el registro fósil de esa época, especialmente en África, se ha fragmentado. Los fósiles recientemente analizados, incluidas mandíbulas y vértebras de adultos y niños de la Grotte à Hominidés, cerca de Casablanca, llenan un “gran vacío” en este registro. Los fósiles exhiben una combinación de rasgos primitivos y avanzados: molares similares a los del Homo sapiens y los neandertales, pero estructuras de mandíbula que se asemejan a especies africanas más antiguas del Homo erectus.
Un mosaico de rasgos y conexiones potenciales
Los fósiles marroquíes existieron aproximadamente al mismo tiempo que Homo antecessor, una población de homínidos en España que anteriormente se consideraba un posible ancestro común. Ambos grupos comparten una mezcla de características arcaicas y modernas, lo que implica conexiones potenciales a través del Estrecho de Gibraltar. Sin embargo, los fósiles españoles se inclinan más hacia rasgos neandertales, lo que sugiere múltiples poblaciones divergentes en lugar de un ancestro único y unificado.
“El último ancestro común probablemente estaba presente en ambos lados del Mediterráneo en aquella época y ya estaba divergiendo”, explica Jean-Jacques Hublin, del Instituto Max Planck. Esto refuerza la idea de que los humanos modernos tienen profundas raíces africanas, contradiciendo las teorías que proponen un origen euroasiático.
Implicaciones para la evolución humana
El descubrimiento añade peso a los estudios paleogenéticos que indican que los neandertales y los denisovanos se separaron del linaje humano hace entre 1 millón y 600.000 años. Los neandertales finalmente dominaron Europa, los denisovanos se extendieron por Asia y el Homo sapiens continuó evolucionando en África. Algunos investigadores sugieren que el ancestro común pudo haber existido incluso antes (hace más de 1 millón de años) y que la migración a África continuó posteriormente la evolución del Homo sapiens.
Los fósiles marroquíes pueden incluso representar un ancestro temprano del Homo sapiens, aunque se necesitan más análisis para confirmar la asignación de especies. Los fósiles desafían las suposiciones previas sobre el momento preciso y la ubicación de eventos evolutivos clave.
Los hallazgos subrayan la complejidad de los orígenes humanos y enfatizan que la historia de nuestra especie aún se está desarrollando, pieza por pieza, a través de descubrimientos de fósiles e investigaciones genéticas.
