Los vastos humedales de la cuenca del Congo, específicamente en la región de Cuvette Centrale, están liberando carbono antiguo a la atmósfera a un ritmo significativo. Un nuevo estudio desafía la creencia arraigada de que el carbono almacenado en estas turberas tropicales permanece bajo tierra de forma segura, y revela que el carbono milenario se está escapando a través de lagos y ríos de aguas negras. Este hallazgo plantea cuestiones críticas sobre la estabilidad de una de las mayores reservas de carbono de la Tierra.

El descubrimiento y sus implicaciones

Durante años, los científicos asumieron que las turberas de la Cuvette Centrale, que contienen aproximadamente 33 mil millones de toneladas de carbono, eran sumideros de carbono estables. Una investigación reciente, publicada en Nature Geoscience, demuestra que una proporción sustancial del dióxido de carbono que se escapa de los lagos Mai Ndombe, el lago Tumba y el río Ruki proviene de depósitos de turba de entre 2.170 y 3.500 años. Esto significa que el carbono que antes estaba encerrado ahora se moviliza y se libera como dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera.

El autor principal del estudio, Travis Drake de ETH Zurich, describe el descubrimiento como sorprendente: “Esperábamos plenamente que el dióxido de carbono fuera moderno”. Los hallazgos del equipo se basan en investigaciones de campo realizadas durante cuatro años, que incluyeron expediciones desafiantes para acceder a vías navegables remotas. Midieron los gases de efecto invernadero y analizaron sedimentos, confirmando que el CO2 no proviene de materia vegetal reciente sino de turba antigua.

Cómo sucede: el papel de los ecosistemas de aguas negras

Los ríos y lagos de aguas negras, comunes en la cuenca del Congo, contienen altas concentraciones de carbono orgánico disuelto procedente de material vegetal en descomposición. Estos ecosistemas están naturalmente sobresaturados con CO2, pero la nueva investigación muestra que este CO2 ahora incluye carbono antiguo. Los microbios de las turberas están descomponiendo el carbono enterrado durante mucho tiempo en CO2 y metano, que luego ingresa a los cursos de agua y se libera a la atmósfera.

El estudio sugiere que este proceso puede ser una parte natural de la dinámica de las turberas, con algunas fugas a medida que se forman nuevos depósitos. Sin embargo, también plantea la posibilidad de que el cambio climático esté desestabilizando estos depósitos de carbono enterrados durante mucho tiempo. Si la región experimenta sequías más frecuentes, la tasa de liberación de carbono podría acelerarse dramáticamente.

El presupuesto global de carbono y la investigación futura

La Cuvette Centrale contiene un tercio del carbono de las turberas tropicales del mundo. Si estas turberas pasan de ser sumideros de carbono a fuentes importantes, tendría implicaciones importantes para el cambio climático global. Los investigadores ahora están investigando si esta fuga de carbono es un proceso básico o un signo de una inestabilidad más amplia. Planean analizar el agua atrapada en la turba para comprender cómo los microbios liberan carbono antiguo y evaluar las tasas de oxidación en toda la región.

“Esta vía resalta una vulnerabilidad crítica”, explica Drake. “Si la región experimenta una sequía en el futuro, este mecanismo de exportación podría acelerarse, lo que podría hacer que estas enormes reservas de carbono pasen de ser un sumidero a una fuente importante de liberación a la atmósfera”.

La investigación en curso es esencial para determinar si las turberas de la cuenca del Congo se están acercando a un punto de inflexión, con consecuencias potencialmente de gran alcance para el ciclo global del carbono.