Los períodos de intensa actividad del Sol (llamaradas solares y eyecciones de masa coronal) captan la mayor atención, pero sus fases más tranquilas son igualmente importantes. Una nueva investigación revela que incluso durante las pausas en su ciclo de actividad de 11 años, el Sol sufre cambios internos mensurables. Esto significa que los mínimos solares, que alguna vez se consideraron casi idénticos, en realidad dejan una “huella digital” distinta dentro de la propia estrella.
Revelando la dinámica oculta del Sol
Durante décadas, los científicos han seguido los ciclos de actividad del Sol, observando las inversiones magnéticas que ocurren cada 11 años. Los máximos solares traen llamaradas y manchas solares intensas, mientras que los mínimos representan períodos de relativa calma. Sin embargo, un análisis reciente que utiliza décadas de datos demuestra que estas fases de tranquilidad no son intercambiables. El mínimo solar más profundo de la historia reciente (entre 2008 y 2009) provocó cambios mensurables en la estructura interna del Sol.
Por qué esto es importante: La actividad solar influye directamente en el clima espacial, lo que puede alterar los satélites, los sistemas de comunicación e incluso las redes eléctricas de la Tierra. Comprender cómo la dinámica interna impulsa estos ciclos es crucial para realizar pronósticos precisos.
Cómo miraban los científicos el interior del Sol
Investigadores dirigidos por el astrofísico Sarbani Basu de la Universidad de Yale utilizaron una técnica llamada heliosismología para examinar el interior del Sol. Este método analiza las oscilaciones acústicas (ondas sonoras que viajan a través del plasma solar) de manera similar a cómo las ondas sísmicas revelan la estructura interna de la Tierra.
El equipo utilizó la Red de Oscilaciones Solares de Birmingham (BiSON), una red global de telescopios, para monitorear estas vibraciones en cuatro mínimos solares sucesivos: 1985, 1996, 2008-2009 y 2018-2019. Se centraron en dos indicadores clave:
- El fallo del helio: Cambios en la ionización del helio cerca de la superficie del Sol, detectables a través de cambios en los patrones de oscilación.
- La velocidad del sonido: Variaciones en la velocidad del sonido dentro del Sol, que reflejan cambios de temperatura, presión y campos magnéticos.
El mínimo de 2008-2009: una señal clara
La mínima de 2008-2009 destacó como la más larga y silenciosa de los registros modernos. Este período mostró los cambios internos más significativos: una señal de falla de helio más fuerte y velocidades de sonido más rápidas en las capas externas. Esto sugiere una mayor presión del gas, temperaturas ligeramente aumentadas y campos magnéticos más débiles en ciertas regiones del Sol durante ese tiempo.
“Revelar cómo se comporta el Sol bajo su superficie durante estos períodos de calma es importante porque este comportamiento tiene una gran influencia en cómo se acumulan los niveles de actividad en los ciclos siguientes”, señala Basu.
En particular, el ciclo solar posterior (ciclo 24) fue excepcionalmente débil: uno de los máximos más silenciosos jamás registrados. Esta correlación subraya cómo las condiciones internas influyen en los niveles futuros de actividad.
Implicaciones para la previsión solar y más allá
Pronosticar el comportamiento solar sigue siendo un desafío debido al motor oculto que lo impulsa. Incluso pequeños cambios internos pueden desencadenar cambios sustanciales en la actividad de la superficie. Esta investigación muestra que mínimos solares aparentemente similares pueden surgir de condiciones internas sutilmente diferentes.
Las misiones futuras, como PLATO de la Agencia Espacial Europea, ampliarán este tipo de análisis. Estas observaciones también se pueden aplicar a otras estrellas similares al Sol, ayudándonos a comprender cómo cambia su actividad y afecta el entorno que las rodea, incluidos los planetas que puedan albergar.
La dinámica interna del Sol es más variable de lo que se pensaba anteriormente. Esta variabilidad debe tenerse en cuenta en los modelos solares para mejorar los pronósticos y comprender mejor el comportamiento a largo plazo de nuestra estrella.






















