Los astrónomos han detectado un potente estallido de rayos gamma (GRB) procedente de la fusión de un par de estrellas de neutrones escondidas dentro de una minigalaxia nunca antes vista. Este descubrimiento, publicado el 10 de marzo en The Astrophysical Journal Letters, proporciona posibles soluciones a dos preguntas de larga data en astrofísica: el origen de los GRB en un espacio aparentemente vacío y la distribución de metales pesados como el oro y el platino más allá de las galaxias principales.
Explosión inesperada, origen oculto
El GRB, denominado GRB 230906A, fue observado por primera vez en 2023 por el Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi. Inicialmente, la señal parecía provenir de una región vacía del espacio, una anomalía ya que la mayoría de los GRB están vinculados a la formación estelar activa dentro de grandes galaxias. Investigaciones adicionales utilizando los telescopios espaciales Hubble, Chandra y Swift revelaron que la explosión se originó en una pequeña galaxia previamente no detectada incrustada en una vasta corriente de gas y polvo, un remanente de antiguas colisiones galácticas.
Esta minigalaxia reside dentro de una corriente de escombros de 600.000 años luz de ancho que quedaron de múltiples galaxias que chocaron y se desintegraron en el universo primitivo. La ubicación sugiere que las estrellas de neutrones se formaron hace aproximadamente 700 millones de años, nacidas de estrellas creadas después de este choque cósmico. Como explica la coautora del estudio, Eleonora Troja, de la Universidad de Roma, “encontramos una colisión dentro de una colisión. La colisión de galaxias desencadenó una ola de formación estelar que, durante cientos de millones de años, condujo al nacimiento y eventual colisión de estas estrellas de neutrones”.
Los dos misterios resueltos
El primer misterio que aborda el descubrimiento es por qué los GRB ocasionalmente parecen originarse en lugares desprovistos de galaxias masivas. Los investigadores ahora sugieren que estas explosiones pueden ser comunes en galaxias pequeñas y débiles como la identificada, que son difíciles de detectar. Esto explica las anomalías observadas anteriormente por los astrofísicos.
El segundo misterio tiene que ver con la rara detección de metales pesados (como el oro y el platino) fuera de las grandes galaxias. Se sabe que las fusiones de estrellas de neutrones producen estos elementos, pero su presencia en entornos galácticos más pequeños ha sido desconcertante. GRB 230906A demuestra que estos metales pueden ser expulsados al espacio intergaláctico desde sistemas menos masivos, ampliando nuestra comprensión de su distribución cósmica.
Como señala la autora principal del estudio, Simone Dichiara, de Penn State, “encontrar una colisión de estrellas de neutrones donde la encontramos es revolucionario. Puede ser la clave para resolver no una, sino dos preguntas importantes en astrofísica”.
Los hallazgos subrayan que los eventos cósmicos extremos, como las fusiones de estrellas de neutrones, no se limitan a las galaxias grandes, desafiando las suposiciones previas sobre su distribución y la formación de elementos pesados en el universo.
