Abiótico. Suena técnico, pero la definición es bastante sencilla: significa “sin organismos vivos”. No encontrarás vida aquí. Los científicos usan el término para describir las partes no vivas de un ecosistema que influyen directamente en cómo crecen o se reproducen los seres vivos. Piense en ello como el escenario, no los actores.

Algunos de los factores abióticos más comunes son cosas que damos por sentado. Luz. Agua. Fertilizante. Nutrientes básicos. Los elementos químicos como el oxígeno y el azufre también entran en esta categoría. Incluso las fuerzas físicas cuentan. Las mareas. La lluvia. Estos elementos no vivos establecen las condiciones para la vida, ya sea que la ayuden a florecer o la sofoquen.

Más allá de la biología: orígenes químicos

A veces, la palabra sale de la ecología y pasa a la química. Puede describir de dónde proviene una sustancia química específica. Tomemos como ejemplo el metano. Es un gas del que se oye hablar mucho en los debates sobre el clima. Por lo general, el metano es biótico. Proviene de materia orgánica en descomposición o de microbios que viven en las tripas. Esos son desechos biológicos. Pero hay otra fuente.

El metano abiótico proviene de reacciones químicas entre rocas y agua en las profundidades de la corteza terrestre. No se requieren errores. No se necesita descomposición. Sólo la geología y la química chocan. Esta distinción es importante cuando se intenta determinar de dónde provienen realmente los gases de efecto invernadero. Si identifica erróneamente la fuente, su estrategia de mitigación falla.

La nueva fiebre del oro por el hidrógeno abiótico

¿Por qué debería importarle la distinción? Porque se está abriendo una nueva frontera energética. Ha comenzado una especie de “fiebre del oro” por la exploración. Pero en lugar de buscar oro, las empresas buscan hidrógeno abiótico.

Este hidrógeno se forma cuando las rocas reaccionan con el agua subterránea. Ocurre en lo profundo de la tierra, lejos de la superficie. El potencial es enorme. Podría convertirse en un combustible renovable y libre de carbono para el futuro. A diferencia del hidrógeno que producimos hoy al dividir el agua usando electricidad (a menudo a partir de combustibles fósiles) o reformando el gas natural, el hidrógeno abiótico podría extraerse directamente de los depósitos naturales.

Está más limpio. Es abundante. También es más difícil de encontrar.

Todavía estamos aprendiendo cómo se forman estos depósitos subterráneos. ¿Son vastos y continuos? ¿O son bolsillos dispersos? Las respuestas dictarán si el hidrógeno abiótico puede escalar. En este momento, la palabra científica del día no es sólo un ejercicio de vocabulario. Es un plan para la próxima transición energética.

Y si crees que lo tienes controlado