Si no creciste en ciertos vecindarios del siglo XX, es posible que nunca hayas oído hablar del juego de políticas. No era la lotería digital elegante que conocemos hoy. Fue valiente, local y profundamente arraigado en las comunidades que lo construyeron.

La mecánica era simple pero física. Los jugadores hacían apuestas a números que iban del 1 al 78. El sorteo en sí se basaba en una rueda en forma de tambor llena de bolitas numeradas. Por lo general, se seleccionarían 12 de esas bolitas y, si tu número estaba entre ellas, ganarías.

El nombre mismo cuenta la historia. Póliza proviene de la palabra italiana polizza, que significa recibo o boleto. Los inmigrantes italoamericanos trajeron el juego a Estados Unidos. Lo crearon como una forma de apostar dentro de sus propias comunidades cuando otras opciones eran escasas o poco acogedoras.

Hoy en día, el juego prácticamente ha desaparecido. Sobrevive sólo en focos ocasionales de la memoria local. El moderno juego de números ha ocupado en gran medida su lugar. La rueda de las políticas se encuentra ahora principalmente en los libros de historia.