La NASA ha acelerado el ensamblaje del cohete Space Launch System (SLS) para la misión Artemis 3, lo que marca un paso significativo hacia un lanzamiento objetivo a fines de 2027. Solo un mes después de la conclusión exitosa del sobrevuelo lunar Artemis 2, los técnicos del Centro Espacial Kennedy han colocado verticalmente la etapa central del vehículo Artemis 3 dentro del Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB). Este rápido cambio subraya el paso de la agencia de probar hardware en el espacio a prepararse para maniobras operativas complejas.
El cohete toma forma
El escenario central, que mide 65 metros (212 pies) de altura, se encuentra actualmente en High Bay 2 del VAB. Esta enorme sección alberga los cuatro motores principales RS-25 que impulsarán el cohete fuera de la atmósfera terrestre. Una vez que se conecten estos motores, el escenario se trasladará al High Bay 3, más alto, para la integración final con los escenarios superiores y la nave espacial Orion.
Cuando esté completamente ensamblado con sus cohetes propulsores sólidos gemelos y la cápsula Orion, el Artemis 3 SLS alcanzará una asombrosa altura de 322 pies (98 metros) y pesará aproximadamente 5,75 millones de libras (2,6 millones de kilogramos) cuando esté completamente lleno de combustible. Este vehículo pesado sigue siendo la columna vertebral de la estrategia de regreso a la Luna de la NASA, diseñado para transportar astronautas y carga crítica más allá de la órbita terrestre baja.
Un giro estratégico: del aterrizaje lunar a la órbita terrestre
Quizás el desarrollo más significativo en torno a Artemis 3 no sea solo el cohete en sí, sino un cambio importante en los objetivos de la misión. Artemis 3, originalmente pensado para ser el primer alunizaje tripulado desde 1972, ha sido reutilizado. Ahora servirá como un vuelo de prueba crítico en la órbita terrestre en lugar de un viaje a la Luna.
Este giro estratégico aborda los retrasos en el desarrollo de módulos de aterrizaje lunares comerciales. La NASA seleccionó dos vehículos para su programa Human Landing System: el Starship de SpaceX y el Blue Moon de Blue Origin. Ninguno de los dos ha completado aún las rigurosas pruebas de calificación necesarias para llevar astronautas a la superficie lunar de forma segura. En consecuencia, la NASA decidió desacoplar las pruebas de la nave espacial Orion de los intentos de aterrizaje para mitigar el riesgo y garantizar la seguridad.
Probando la capacidad de “acoplamiento”
El objetivo principal de Artemis 3 es demostrar que los astronautas pueden encontrarse y acoplarse de forma segura con un módulo de aterrizaje lunar en el espacio. Durante esta misión, la nave espacial Orion, que transporta una tripulación de astronautas, se lanzará a la órbita terrestre e intentará acoplarse con cualquier módulo de aterrizaje (Starship, Blue Moon o ambos) que esté listo en el momento del lanzamiento.
Información clave: Esta misión efectivamente convierte a Artemis 3 en un “ensayo general” para los aterrizajes lunares. Al practicar operaciones de proximidad y atracar en la órbita terrestre, la NASA pretende validar la compleja logística de enviar humanos a la Luna sin la presión inmediata de un aterrizaje en superficie.
Qué significa esto para el futuro de la exploración lunar
Esta reestructuración del programa Artemis plantea preguntas importantes sobre la línea de tiempo y la arquitectura de la exploración lunar, pero también ofrece un camino más sólido a seguir. Al separar las pruebas de la nave espacial Orion de las tecnologías de aterrizaje no probadas, la NASA reduce el riesgo de fracaso de la misión mientras recopila datos esenciales.
- Artemis 3 (finales de 2027): Prueba tripulada en órbita terrestre de Orion y módulos de aterrizaje comerciales.
- Artemis 4 (2028): Planificado como el primer alunizaje tripulado, actualmente asignado a la nave Starship de SpaceX.
Sin embargo, la elección final del módulo de aterrizaje para Artemis 4 sigue siendo flexible. Si Blue Moon de Blue Origin completa sus pruebas de calificación antes de lo previsto y demuestra una preparación superior, la NASA puede ajustar sus planes. El rendimiento de ambos vehículos durante las pruebas en la órbita terrestre de Artemis 3 será el factor decisivo por el cual la empresa obtendrá el derecho de llevar a los primeros astronautas a la Luna en más de cinco décadas.
En resumen, el ensamblaje del cohete Artemis 3 señala un cambio pragmático en la estrategia lunar de la NASA: priorizar la seguridad y las pruebas exhaustivas en la órbita terrestre antes de comprometerse con el desafío de alto riesgo de un alunizaje tripulado.
