“Las colas de yegua y las escamas de caballa / hacen barcos elevados / para llevar velas bajas”.
Viejo dicho. Vieja sabiduría del cielo.
Se queda porque realmente funciona.
Probablemente hayas visto las nubes tú mismo. Blancos, tenues, dispuestos en hileras. Parece el lomo de una caballa. O tal vez mechones delgados y echados hacia atrás que parecen colas de caballo.
Esas son advertencias. No sugerencias. Advertencias.
Los cielos de caballa son lo que llamamos nubes cirrocúmulos o altocúmulos. Forman líneas irregulares y regulares. ¿La clave? Textura y altura.
Los cirrocúmulos son los altos. Delgado. Blanco. Si extiendes la mano con el brazo extendido, te quedarán más estrechos que un solo dedo. Los altocúmulos son más gruesos. Greier. Más grande. Más bien tres dedos de ancho.
Luego tienes las colas.
Colas de yegua. ¿Nombre científico? Cirrus uncinus. Ganchos rizados.
Se forman muy arriba. Fuera de cristales de hielo. Cabeza densa, como una coma, seguida de débiles estelas arrastradas por el viento.
¿Por qué la diferencia?
Uno proviene de las turbulencias. ¿El otro? Las variaciones de la velocidad del viento a diferentes alturas arrastran cristales de hielo hacia esas largas y fantasmales columnas.
Sin embargo, ambos significan lo mismo.
Se acerca un frente cálido. O una tormenta de baja presión. La humedad está siendo empujada hacia arriba, hacia arriba, hacia arriba. El aire está agitado. Los patrones cambian incluso antes de que comience la lluvia.
Entonces, ¿qué haces?
El dicho no es sólo una tontería poética. Es asesoramiento estructural para embarcaciones.
¿Ves las colas? Arriar las velas. Reducir la superficie. Los fuertes vientos están justo detrás de esa formación de nubes. Te desequilibras y te derriban.
Resulta que los viejos marineros conocían su atmósfera. Observaron el cielo, reconocieron los patrones y reaccionaron antes de que llegara la tormenta.
No tenemos que preocuparnos por volcar nuestros grandes veleros. Ya no llevamos velas. Disponemos de barómetros y aplicaciones para teléfonos. Radar Doppler.
Pero a las nubes no les importa tu tecnología.
Las turbulencias siguen ahí. El frente sigue avanzando.
Es posible que aún quieras bajar el paraguas.
