La mayoría de la gente conoce las estrellas del sur por sus nombres mitológicos. Pictor es diferente. No representa un héroe ni una bestia. Es un equipo de estudio.

En 1754, el astrónomo francés Nicolas Louis de Lacaille talló este trozo de cielo. Lo llamó Equuleus Pictorius. En latín significa caballito del pintor. Hoy lo llamamos simplemente Pictor.

La constelación se encuentra en lo profundo del hemisferio sur. Lo encontrarás aproximadamente a las 6 horas de ascensión recta. Su declinación ronda los 60 grados sur. No es fácil verlo desde el hemisferio norte.

Alpha Pictoris es la estrella más brillante del grupo. Brilla con una magnitud de 3,3. Es una buena estrella. Pero esa no es la razón por la que a los astrónomos les importa.

Se preocupan por Beta Pictoris.

Beta Pictoris es la segunda estrella más brillante de la constelación. También es una de las estrellas más importantes de la astronomía moderna. Está rodeado por un vasto disco de escombros. Este disco rodea la estrella como un anillo gigante de polvo y rocas.

¿Por qué esto importa?

Porque es probable que ese disco de escombros sea el lugar donde nacen los planetas.

Lacaille vio el caballete de un pintor en las estrellas. Los astrónomos ven un laboratorio. Ven una instantánea de la formación planetaria. El polvo y los escombros en el disco sugieren que los planetas todavía se están formando o se han formado recientemente. Es un ejemplo en tiempo real de cómo podría haber sido nuestro propio sistema solar hace miles de millones de años.

Ésta no es sólo una imagen bonita. Es evidencia.

El disco que rodea Beta Pictoris proporciona datos concretos sobre cómo evolucionan los sistemas planetarios. Nos muestra las caóticas primeras etapas de la construcción del planeta. Podemos estudiar la composición del polvo. Podemos mapear la estructura del disco. Podemos inferir la presencia de planetas invisibles.

Entonces, cuando mires a Pictor, no veas solo un caballete. Ver un taller. Vea el hermoso y desordenado proceso de creación.

La estrella Beta Pictoris no es sólo un punto de luz. Es una puerta de entrada. Una ventana a los primeros días de un sistema solar.

Y apenas estamos empezando a comprender lo que nos dice.